Un jugador atraviesa diferentes estadios durante su carrera deportiva: Iniciación Formación, desarrollo y la llegada a su máximo rendimiento.
Juntos disfrutan victorias y aprenden de las derrotas, comparten sueños que luego son proyectos, estableciendo un vínculo anclado en creencias, valores y objetivos en común.
EN CADA UNA DE LAS ETAPAS, ES EL ENTRENADOR QUIEN DEBE DESPERTAR EL FUEGO SAGRADO EN SUS ENTRENADOS. Es el, quien con firme convicción lo mantendrá vivo en sus corazones.
El entrenador debe conocer el camino que lleve al éxito. La manera de capitalizar adversidades, de acompañar en el esfuerzo, de descubrir las potencialidades individuales y de encauzarlas hacia su óptimo desarrollo.
La tan necesaria iniciativa de sus entrenados no surge por arte de magia. Transmitir valores, facilitar procesos y estimular una mejora constante en la performance, es la tarea.
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